Uruguay y Puerto Rico

La amiga y colega Nitza Hernández me comparte un escrito muy revelador y pertinente, generado a su vez por la también amiga Marcia Rivera. Para su reflexión y espero que acción correspondiente….

Uruguay, otra forma de enfrentar la crisis… con solidaridad y con exito!

Marcia Rivera

Montevideo, 23 de octubre de 2009

Este próximo domingo se realizan las elecciones en Uruguay, tras casi cinco años del primer gobierno de izquierda en la historia del país. El actual presidente, Tabaré Vázquez, deja el cargo con un altísimo nivel de popularidad; el 63% de los uruguayos y uruguayas valoran muy positivamente su gestión. Han sido años de cambios importantes en todas las dimensiones: económica, social, cultural, política. Con políticas integrales, bien ponderadas y diseñadas, Uruguay salió de una espantosa crisis que había sumergido en la pobreza a más de una tercera parte de la población y prácticamente había desmantelado la capacidad productiva del país. El Frente Amplio, fuerza política en el poder, encontró en el 2005 un país económicamente descalabrado, socialmente desintegrado y anímicamente desesperanzado. Hoy se enfrenta a las elecciones habiendo hecho una gestión muy impresionante, que le asegura un segundo período de gobierno.

Si tuviera que elegir un solo factor clave de la estrategia del Frente Amplio para guiar la reconstrucción del país, diría que fue la apuesta a la confianza. A través de un proceso multidimensional muy rico, se buscó recuperar y fortalecer la confianza entre la ciudadanía; entre las instituciones públicas y privadas; entre el gobierno, la sociedad civil y el empresariado; entre el país y el ámbito internacional. Así, Uruguay fue recuperando el tejido social, incluyendo a los sectores olvidados, abriendo espacios reales para la participación ciudadana, cerrando brechas generacionales, abriendo contactos con nuevos mercados y afirmando el valor de la confianza como distintivo nacional. Esto se logró porque hubo una mirada integral a las políticas económicas, sociales y culturales, de manera que todas se retroalimentan y refuerzan. El objetivo desde el inicio era claro: elevar la calidad de vida de toda la población, expandiendo la riqueza de la sociedad e incrementando las oportunidades para los que hasta ahora habían quedado excluidos. Ello sólo pudo lograrse porque se comenzó a generar un clima de confianza, de transparencia y de igualdad de oportunidades. Para ser viable, la democracia, hoy más que nunca, requiere de ese pegamento fundamental. Uruguay está demostrando que se puede conjugar democracia y desarrollo como proyecto nacional.

La estrategia del Frente puso énfasis en crecer económicamente y en distribuir los frutos del crecimiento. Habiendo heredado una crisis fiscal tanto o más grande que la que enfrenta Puerto Rico hoy, la apuesta fue a una lógica presupuestal totalmente diferente. En Uruguay se mejoraron los mecanismos de recaudación de impuestos, se renegoció la deuda pública, se aumentaron los salarios más deprimidos de funcionarios públicos y se hicieron inversiones para potenciar el capital social, imprescindible para encender los motores del crecimiento económico. Todo ello resultó en más confianza. Y más confianza se tradujo en aumentos en inversiones, en mayor productividad, en ampliación de mercados y en crecimiento económico. La diversificación del sistema productivo y el aval del clima general de confianza permitió que se instalaran y comenzaran a funcionar múltiples emprendimientos productivos con un crecimiento industrial sin precedentes, que generaron más de 180, 000 nuevos puestos de trabajo.

Las políticas sociales, muy bien diseñadas, atendieron tanto las necesidades apremiantes que requerían medidas compensatorias, como políticas universales en los ámbitos de salud, educación y cultura. Una de las medidas más noveles y comentadas internacionalmente ha sido el Plan Ceibal, que se inscribe en una política educativa que utiliza intensa y creativamente las nuevas tecnologías de información y comunicaciones en el salón de clases, en la formación docente, y en la expansión cuantitativa a través de la educación a distancia. A través del Ceibal, cada escolar del Uruguay recibió una computadora portátil, que lleva diariamente entre su casa y la escuela. Recorriendo el país es imposible no emocionarse viendo a los chiquilines con sus laptops verdiblancas trabajando, divirtiéndose, aprendiendo y enseñando a sus propios padres a usar las computadoras. En cada esquina, en el lugar menos pensado, los encontramos grabando videos de lo que les despierta curiosidad y usando en formas muy creativas el instrumento con el cual ha quedado marcada esta generación de niños y niñas del Uruguay.

La reforma de salud llevada adelante por el Frente permitió universalizar el acceso a servicios de calidad, creando un sistema integrado y parcialmente subsidiado por el estado, en el que los hogares aportan en función de sus ingresos y adquieren derecho a la cobertura familiar, con libre selección de servicios en el mercado. Mediante el sistema, más de un millón de personas que antes no tenían acceso a servicios de salud ahora lo tienen. Y tal vez lo más importante, todo el diseño está basado en la prevención y la detección temprana de enfermedades. Para tener un permiso de trabajo en Uruguay, cada dos años es obligatorio hacerse un examen médico, que se ofrece en forma gratuita. Este incluye una revisión clínica completa, odontología, laboratorios de sangre y orina, electrocardiograma, vacunas de tétano y radiografías. Con ello se detectan y previenen miles de problemas de salud. La atención a las mujeres ha sido privilegiada en la estrategia.

La experiencia de transformación económica y social del Uruguay en este período es de tal riqueza que podríamos estar años analizándola y derivando lecciones importantes para nuestro atribulado Puerto Rico. Frente a una crisis económica similar a la nuestra, las estrategias adoptadas permitieron salir adelante, crecer y distribuir sin despedir a ningún empleado público. Más aún, la crisis financiera internacional apenas se sintió en el país, que sin duda tiene hoy mejor calidad de vida que Puerto Rico.

El domingo los electores evaluarán la gestión del Frente Amplio, así como las propuestas de profundización de cambios económicos y sociales que hacen sus candidatos Pepe Mujica y Danilo Astori. Una dupla extraña en la política, que combina el carisma personal de Mujica, líder del pueblo, con la ponderada y sobria expresión del economista Astori, ministro responsable del éxito económico de estos años. La evaluación se hará contra el recuerdo de lo que fueron las últimas gestiones de los tradicionales partidos Blanco y Colorado, que generaron pobreza, desigualdad, desintegración social y fuerte emigración. Las multitudinarias, emotivas y alegres concentraciones del Frente confirman lo que todas las encuestas señalan: Mujica y Astori deben ganar el domingo. Si el frente logra más del 50% no tiene que ir a una segunda vuelta; pero si tuviera que ir, también ganará esa.

Esta entrada fue publicada en cambio social, Cultura, desarrollos, educación, Puerto Rico, reflexión, Relaciones Humanas. Guarda el enlace permanente.

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